La más reciente edición de
Perspectivas de la economía mundial (informe WEO) prevé un menor crecimiento
mundial en comparación con el año pasado, con un repunte moderado en las
economías avanzadas y una desaceleración en los mercados emergentes, debido sobre
todo a debilidades en algunas de las principales economías emergentes y en los
países exportadores de petróleo.
“Seis años después de que la
economía mundial emergiera de la recesión más amplia y profunda desde la
posguerra, la tan ansiada vuelta a una expansión robusta y sincronizada sigue
siendo incierta”, declaró el Consejero Económico y Director del Departamento de
Estudios, Maurice Obstfeld. “A pesar de las considerables
diferencias en las perspectivas de cada país, los nuevos pronósticos corrigen a
la baja las tasas de crecimiento a corto plazo de manera marginal, pero para
casi todos los países. Además, los riesgos a la baja para la economía mundial
ahora parecen más pronunciados que hace tan solo unos meses”, puntualizó
Obstfeld.
El PIB real mundial creció a un
ritmo de 3.4% el año pasado, y se pronostica que crecerá a apenas 3.1% este
año. Para el próximo año se prevé que repunte a 3.6%. Estos pronósticos indican que
la economía mundial está en el punto de intersección de por lo menos tres
poderosas fuerzas, señaló Obstfeld. En primer lugar, la transformación
económica de China, de un modelo de crecimiento y manufactura basado en la
exportación y la inversión a uno más enfocado en el consumo y los servicios; en
segundo lugar, y de manera relacionada, la caída de los precios de las materias
primas; y en tercer lugar, el inminente aumento de las tasas de interés en
Estados Unidos, que puede tener repercusiones a escala mundial y exacerbar las
actuales incertidumbres.
En esta coyuntura mundial,
caracterizada por el riesgo de un crecimiento lento durante un período
prolongado, el informe WEO subraya la necesidad de que las autoridades eleven
el crecimiento efectivo y potencial.

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